gototopgototop
Compartir esto en facebook

Doy lo mejor de mí en todo lo que hago. Me tomo mi trabajo como una vocación, no como una profesión. Me educaron bajo una única doctrina: tenía que ser el mejor en todo, el número uno. El triunfo no es para los perdedores ni para los segundones. He seguido estas premisas como un devoto sigue los mandatos de su religión y me ha ido bien, muy bien: he visto recompensada mi fe. Soy una estrella. Un actor de reconocido prestigio en el panorama nacional e internacional.

Obtuve mi primer papel al estar en el lugar adecuado y en el momento preciso. Me había presentado a más de un casting con la finalidad de estudiar la mejor manera de introducirme en el mundillo. Pronto fui consciente de que tendría que hacerme notar para que me tuvieran en cuenta. Yo, que nunca había sido de salir mucho, comencé a frecuentar los bares de moda donde alternaba la gente de la profesión. El primer paso es dejarse ver, y mi físico y mi labia fueron determinantes para que no me costara mucho hacer contactos. Soy el típico canalla con cara de no haber roto un plato en su vida; hablador, pero sin parecer un charlatán; de los que caen en gracia sin ser graciosos. Una de esas noches que se alargaban hasta el amanecer, me llegó el chivatazo de que se estaban seleccionando actores secundarios para una serie de televisión. Acabé llevándome a la cama a una ayudante de la directora, que participaría en la audición dos días después. Debió quedar satisfecha porque me coló entre los aspirantes. Sabía que no tendría otra oportunidad como aquella, así que decidí saltarme el guión e imprimir más realismo a la escena. Se trataba de una discusión que sucedía en segundo plano: mi coche colisionaba contra el de otro tipo en un semáforo. Los dos salíamos como energúmenos y nos enzarzábamos en una discusión sin llegar a las manos. La cara de los allí presentes mudó del aburrimiento a una mueca de sorpresa cuando me vieron emerger del coche con una barra de sujeción del volante en las manos. Me dirigí hacia el otro actor y le amenacé con el hierro. Su rostro reflejó el terror más absoluto. Por un instante, parecía que una mano invisible hubiera pulsado el botón de pausa: nadie se movía, nadie hablaba, nadie respiraba. Bajé la mano y golpeé con violencia el capó del coche. Un grito ahogado se escuchó en toda la sala. Tiré la barra y me dirigí de nuevo al vehículo. Conseguí el papel.

De las series pasé al cine por la puerta grande. Lo compaginaba con alguna obra de teatro de renombre, por aquello de estar en contacto con lo que los expertos consideran la esencia y el germen de la actuación, pero a mí me gusta más la gran...

Joomla Templates and Joomla Extensions by JoomlaVision.Com

Leer más...

Usar puntuación: / 4
MaloBueno 
 
Confieso que me he aprovechado de la situación, y quienes lo han pagado han sido mis trabajadores, pero c'est la vie.
 
Todos vivimos unos años fantásticos, increíbles a nivel general, dónde la riqueza corría por las manos de todos, sí, es cierto, por unos más que por otros, pero todos nos vimos beneficiados. Empresarios, autónomos, trabajadores, jubilados, hasta los que no querían trabajar lo tenían fácil para ir tirando sin dar un palo al agua.
 
Yo tenía mi empresa y durante esa época gané dinero como nunca. Me di y le di a mi familia caprichos que jamás habría imaginado. Me lo trabajé, y disfruté de ello con todo merecimiento. Pero llegaron los malos tiempos. Empezó a caer la actividad, y cada vez era más difícil vender. He de confesar, que mi empresa, afortunadamente no se vió muy perjudicada. Supe reconvertir parte de la actividad e hice algunas inversiones necesarias, al mismo tiempo me apresuré a buscar nuevos mercados e incrementé considerablemente las exportaciones. Superé el momento de crisis, o mejor dicho, me sirvió para continuar ganando, como si nada hubiese cambiado, de hecho, mis ganancias en los años dos mil ocho y dos mil nueve fueron las mismas que en los cinco años anteriores. Entonces, ¿podría haber aguantado cómo estaba? Sí, por supuesto, pero decidí hacer un Ere.
 
Era el momento oportuno, y seguramente una vez superemos esta crisis, difícilmente volverán a darse las mismas condiciones. Después de bastantes años de abundancia, los salarios se situaban por las nubes, las condiciones laborales eran mejores que nunca, y el grado de exigencia a los trabajadores se encontraba en el nivel más bajo de la historia. Tuvimos unos años que a los sindicatos no podías decirles que no, porque te paraban la fábrica a la mínima de cambio; a los trabajadores...
Joomla Templates and Joomla Extensions by JoomlaVision.Com

Leer más...

1

    —He estado pensando en la muerte. 

    Bebe agua y baja la mirada, sopesando lo que acaba de decir. Se repite la frase a sí mismo una y otra vez. ¡La maldita frase! El calor del foco hace que el sudor le empape la frente, la camisa se le pega al cuerpo y tiene la sensación (y con toda probabilidad así sea) de que todas las miradas se clavan en él. Bryan abre los ojos y mira al director, que frunce el ceño y se concentra en alguna idea. Finalmente, el director se levanta y exclama: 

     —¡De acuerdo! Vamos a cambiar de nuevo: entras por la izquierda, bebes un trago de agua y vuelves a dejar el vaso en su sitio, miras a cámara y dices tu frase. ¿Podrás hacerlo? 

    “Joder, claro que sí. Para eso he venido.” 

     —Todo controlado. 

    —Bien, sal del encuadre, hagamos otro ensayo. ¡Prevenidos! ¡Acción! 

    Bryan espera el chasquido de los dedos del regidor, que indica su entrada en escena. La cámara espera impaciente a su número uno, su mesías. El chasquido llega y Bryan se adelanta y entra en el encuadre, lentamente, tratando de captar con sus movimientos la expectación del espectador. El solitario espectador frente al televisor. Esa conexión imposible que se va a gestar entre él y los millones de televidentes. Su figura, ante la cámara, se gira y queda frente a los ojos del público. El perfecto retrato de la caja tonta. Bryan alarga la mano hacia el soporte que hay a su derecha, el soporte  con un tapete rojo sobre el que espera un vaso rebosante de agua cristalina, dispuesta a ser engullida. Y no se hace de rogar. El trago es...

Joomla Templates and Joomla Extensions by JoomlaVision.Com

Leer más...

Usar puntuación: / 4
MaloBueno 

           Confieso que he robado y no pienso devolverlo. He metido la mano en la caja, sí, lo confieso, pero también he ayudado al desarrollo económico. Me he aprovechado, sí lo confieso, igual que todo aquel que ha podido. Quizás no sea un dinero del todo limpio, pero el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. ¿Quien no ha pagado nunca en negro? ¿Quien no ha cobrado alguna vez dinero sin declarar? Este es un país de chorizos, así que yo me quedo con mi dinero.

Empecé de concejal de urbanismo, hace ya muchos años, siendo yo aún muy joven. Empezaba la explosión inmobiliaria y por aquel entonces hubo un cambio en la ley del suelo, y los ayuntamientos nos vimos con la urgencia de tener que realizar planes urbanísticos. Cada vez más gente quería construir, y por más sitios, nuevas urbanizaciones, polígonos industriales, chalets particulares, obra pública, nuevos edificios de lujo y hasta había quien quería edificar protección oficial. Nosotros, los cargos públicos nos vimos imbuidos en una vorágine para la que no estábamos preparados, y nos dejamos arrastrar por los constantes cantos de sirena. Todos queríamos edificar, todos queríamos contribuir al progreso, por el bien del territorio que gestionábamos, y por el bien de nuestros ciudadanos. Más y mejores servicios, nuevas comunicaciones, y en definitiva: más trabajo para todos. Estábamos levantando un país y no solo nadie lo ponía en duda, sino que nos lo recompensaban en las urnas.

 

Joomla Templates and Joomla Extensions by JoomlaVision.Com

Leer más...

Usar puntuación: / 2
MaloBueno 

Ignoraba cuánto tiempo llevaría amo llamándole cuando acertó a escuchar sus gritos. Apenas la tormenta comenzó a descargar, se hizo con un hueco en las cocinas desiertas donde acurrucar sus huesos lejos del repiqueteo furioso contra los cristales, el destello de los rayos y el estallido de los truenos, escondiendo la cabeza entre los brazos y las piernas. Ya podía amo llamar, quia, ni que en voz en grito lo hiciera. No tenía intención de acudir ni a las más altas voces que quisiera amo proferir.

Amo sería el único responsable de la soledad de su último suspiro, y solo amo.  Si era cierto que su hora postrera estaba cerca, no eran suyo ni le atañía ese asunto. Le debía agradecimiento alimenticio, pero no vida sosegada ni sin fatigas bajo ese techo; no desde que amo enviudó y en esa casa primero faltó la alegría, y de poca en poca cantidad, la sombra de ama, otrora luminosa, había prendido cada grieta de esos muros de añoranza y tristeza. Y de algo más lúgubre todavía que la pérdida del ser amado.

Sin embargo, los gritos no cesaban. No importaba lo mucho que escondiera la cabeza o quisiera ignorarlos. La tormenta tampoco remitía, y ahí escondido, bajo una alacena cubierta con una cortinilla, se sentía aterrorizado. En cualquier momento una mano invisible podía descorrerla e intentar sacarlo de ahí tirando de donde fuera que consiguiera asirlo. Ni revolverse ni morder serviría: esa mano llegaba siempre a donde quisiera llegar, y cualquier dentellada lanzada contra ella finalizada en un abrupto golpe seco de dientes. Y después el desconcierto, llegaba el pavor, el mirar en todas las direcciones, girarse tan rápido como pudiera intentando en vano ver esa mano, esa caricia helada que nunca estaba ahí.

Salió temblando de su inseguro escondrijo hacia las habitaciones de amo, sin saber realmente si aquello sería más seguro que permanecer escondido...

Joomla Templates and Joomla Extensions by JoomlaVision.Com

Leer más...

Usar puntuación: / 3
MaloBueno 

Más allá de la vida, para aquellos que nos proclamamos vanidosamente “escritores”, siempre es día de difuntos.        

 

Temerosos difuntos, cabría añadir.

Así nos puedes ver, día tras día, repartidos por los distintos mostradores de Imaginaria. Aguardando por nuestros tickets y por el número que contienen.

Allí Burroughs, con restos de coca en su sucio gabán y royéndose nerviosamente las uñas. Allá Cervantes, apoyando su brazo manco sobre Sancho y departiendo animadamente con Alonso Quijano sobre entelequias que a nadie interesan. O el bueno de Howard Phillips, sobresaliendo de la masa sobre la grupa de su adorado tatara-tatara-…-abuelo, el primigenio Cthulhu, ganándose una amplia explanada libre de empujones en la cola gracias a restallar amenazadoramente sus muchos tentáculos.

Todos aguardamos, sí, aguardamos bajo el sol muerto que con su extraña luz ilumina nuestra tierra de sueños mientras los mortales duermen.

En aquel día, tras la larga mesa se encontraban la dispar pareja de Leopold Bloom y Polifemo, el uno leyendo la larga lista y llamando al siguiente turno, el otro cotejando el nombre y rebuscando hasta encontrar la correspondiente papeleta y entregársela, una mota entre sus enormes dedos, al nervioso escritorzuelo.

Luego la víctima desenrollaría el papel, mientras sus compañeros le lanzarían miradas de buitre y cuchichearían, con aviesas sonrisas, a oídos amantes de intrigas.

Oh, aquel se quedó pálido. Oh, aquel llora. Oh, mira cómo se desploma inconsciente ¡Qué desgracia! ¡Qué desgracia!

Pero cuando uno de ellos sonreía...

Joomla Templates and Joomla Extensions by JoomlaVision.Com

Leer más...

Buscador Instantáneo

Enlaces Editoriales

http://www.randomhousemondadori.es

http://www.dloreanediciones.com

http://www.edicionesacontracorriente.com

Formulario de Contacto

Especiales Paraíso4

Halloween

Especial_Halloween_2012

MicrositeXXI

"Disponible en .epub, .mobi y .pdf"


Basados en...

EspecialXXI

Linkeanos

Ahora puedes colaborar con nosotros.

Banner paraiso4.com

Mostrar/Ocultar Código