Emilio Bueso es autor de las novelas "Noche Cerrada", "Diástole" y "Cenital". Miembro de la asociación de escritores Nocte y un autor con una voz muy propia que no teme zarandear al lector con su prosa y sus ideas. Paraíso4 tiene la suerte de entrevistarle con motivo de la salida de su nueva novela, Cenital.

Antes de entrar a hablar de “Cenital”, tratemos el oficio de escritor. ¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta del oficio de escritor?
¿Del qué? ¿Hablas en serio?
Esto no es un oficio ni de lejos, esto es una mierda. A día de hoy, a no ser que hagas encargos o novela histórica, el ejercicio de la literatura para adultos da dinero los dos o tres años que podrías durar de superventas, y sólo si eres tan comercial como para llegarte a poner de moda. Caso contrario vas a tener que pasarlas canutas para conseguir que te paguen con una chatarrilla y cuatro palmadas en la chepa.
Y de lo que le harán a la economía del autor las descargas no autorizadas de libros ya hablaremos otro día.
¿Tienes manías al escribir?
Escribo de noche. De día estoy muerto.
¿Utilizas nuevas tecnologías al escribir (dispositivos, programas específicos...)?
Scrivener. No se puede hacer una novela coral cómodamente con un procesador de textos normal. Tampoco hay forma humana de organizar la documentación, los escenarios complejos y la estructura de una trama enrevesada con un procesador de textos que no esté orientado a la escritura creativa.
¿Dedicas mucho tiempo a documentarte?
Depende de lo que arroje un simple vistazo a la Wikipedia. Hay cosas que se documentan en cuatro clics y cosas que te obligan a coger un vuelo de doce horas y tirarte dos semanas hablando en inglés. Todo depende de lo compleja que sea la historia que estés maquinando.
A mí para documentar mi primera novela me tocó meterme en un túnel de riego lleno de ratas. Intento no volverlo a hacer.
¿Lees diferentes estilos literarios, autores o formatos en las épocas en las que escribes, que en las que no?
Cuando estoy escribiendo apenas leo. Cuando estoy leyendo apenas escribo. No tengo tiempo para hacerlo todo a la vez. Tampoco me gusta comer mientras cago.
Luego está el detalle de que yo apenas escojo lo que leo y lo que escribo. Las cosas que pongo sobre el papel son las que me bullen en la cabeza y no tengo mucho poder de negociación sobre ellas ni ejerzo excesivo control sobre mis procesos creativos. Las cosas que leo son las que me recomienda la horda y la horda es inmensa e impredecible. El mes pasado fue Sara Mesa, luego le tocó a Víctor Conde, después a John Brunner, a Daniel Mares y a David Vann. Anoche empecé con Roberto de Paz. Y que el caos me envuelva.
¿Te preocupa más la trama o la prosa?
Cada. Puta. Palabra. Importa.
Las vas poniendo en línea, una detrás de otra, y sólo entonces va cobrando forma la trama.
Siendo autor reconocido dentro del género del terror, y miembro de la asociación Nocte, ¿qué te hizo decantarte, a la hora de escribir, por ese “lado oscuro”? En otras palabras, ¿cuál es para ti el atractivo de la novela de terror?
Es uno de los géneros más exigentes y difíciles que ofrece el panorama local inmediato y que plantea la condición humana. Trabajar el miedo tiene mucha tela.
¿Crees que habrá una literatura 2.0 que redefina los cánones actuales de la literatura?
Lo que creo es que si las cosas siguen así la industria editorial acabará desapareciendo. Y eso lo cambiará todo.
Entrando en materia, dinos con una frase de qué trata Cenital.
Nuestra civilización se enfrenta al colapso, en esta crisis económica y sobre todo en la que viene, que será la energética. Mi novela pinta un futuro a dos años vista en el que todo se ha ido al carajo y la gente a que ha sobrevivido a las hambrunas vive instalada en la miseria más absoluta.
¿Cuántos de los datos que manejas en la novela, y que pones a disposición del lector, son reales al cien por cien?
Son todos reales, al cien por cien.
Lo que pasa es que interpretarlos y situarlos en contexto tiene cierta dificultad. Hay algunas de las cifras que plantea la novela que si se someten a análisis pueden parecer manipuladas, pero es que hay muy poca información pública que no esté tan manipulada como las reservas de petróleo existentes y disponibles a día de hoy. Ese es un secreto de estado en muchos países.
Con todo, es perfectamente posible que un día nos encontremos de repente con que los precios de la energía hagan inabordable el acceso a los servicios y los bienes más básicos. No hablo de más pobreza, hablo de grifos por los que no salga agua y de supermercados sin comida.
Cenital es un despliegue de personajes variopintos, ¿es difícil manejar muchos personajes a la hora de componer la historia? ¿Está alguno inspirado directamente en ti o en alguien cercano?
Es muy duro hacer una coral con treinta personajes, sí. Prácticamente todos están inspirados o proyectados sobre casos reales.
¿Te preocupa lo que la gente pueda pensar sobre el futuro al leer Cenital?
La gente no tiene futuro. Así, en general.
Estoy convencido de que si no cambiamos nos acabaremos autodestruyendo. Llevamos un siglo intentándolo por todos los medios y si no lo hemos conseguido todavía es porque somos una civilización patética: todo lo que tenemos de inconscientes lo tenemos de incompetentes.
Pero tanto va el cántaro a la fuente…
¿Has tomado personalmente en tu vida alguna de las medidas preparatorias ante el inminente colapso de la sociedad del petróleo que describes en tu novela?
Si el colapso que describo en mi novela termina produciéndose no sé si valdrá mucho la pena tomar grandes medidas preparatorias. No me apetece protagonizar algo como “La Carretera” o “Soy leyenda”.
¿Qué aconsejas leer a nuestros lectores si han disfrutado con Cenital?
“Un incendio invisible”, de Sara Mesa. O puede que el libro que empecé a leer anteayer, “El hombre que gritó la Tierra es plana”, de Roberto de Paz.


















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Comentarios
Respecto a la entrevista, Emilio se ha afeitado la lengua antes de hacerla o directamente no tiene pelos en ella. Muy buenas y contundentes respuestas. :)
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