
Siempre me he sentido un mediocre. He estado acomplejado viendo cómo mis amigos y conocidos triunfaban, mientras yo permanecía anclado a una existencia con más pena que gloria. No es que me fuera mal, simplemente no destacaba y tampoco podía seguir el ritmo de vida de quienes me rodeaban. Las pocas veces que me he permitido acudir a una cita con la gente de mi entorno, he podido sentir sus miradas compasivas que me atravesaban como un cuchillo a la mantequilla. Aborrezco dar lástima.
Esta percepción de mí mismo comenzó a cambiar cuando me encontré con Alejandro en una entrevista de trabajo para un puesto ejecutivo en una multinacional. Alejandro era un antiguo compañero de colegio al que hacía al menos veinte años que no veía. Me reconoció cuando coincidimos en la sala de reuniones donde nos hicieron esperar antes de la cita con el Director. Cuando me saludó y reparé en quién era, quise desintegrarme. Dicen que las comparaciones son odiosas, aunque no fue odio lo que sentí al ver a Álex, sino que me invadió un profundo sentido del ridículo al observar su elegante traje a medida y su corbata de firma. No le faltaba detalle. A su lado, me sentí como un gañán con mi traje barato de Zara, mientras él desbordaba confianza y seguridad. Cruzamos brevemente unas palabras y nos intercambiamos los números de teléfono. Me despedí precipitadamente agradeciendo ser el primero en pasar a la sala contigua.
Pasaron unos días hasta que me llamaron. No me lo podía creer pero había sido seleccionado para el puesto. Parecía que mi...
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Así se nos presenta este libro electrónico, firmado en primera persona por su propio protagonista al que además podéis tener el gusto de contactar en perfil personal de Facebook, donde se define como apostólico, romano… y conquense. Dicha condición a... ![]() Si es verdad que hay mal y bien dentro de todos nosotros, que se jodan. Y jódete tú, y que se jodan tus padres, que nunca te quisieran, y que se jodan todas las chicas que nunca se dejaron follar o todos los chicos que sólo quisieron meterse en tus bragas y les importaba una mierda tu vida y tus sueños. Que se jodan todos y cada uno de los profesores que intentaron convertirte en alguien útil para... ![]() No sé para que empleo tantas horas en escribir esta novela. Corrección sobre corrección, una y otra vez. Releo, corrijo, borro, y vuelvo a escribir, así he pasado los últimos diez años, dedicándole todos y cada uno de los segundos de mi vida a esta obra. A esta autobiografía que recorre durante más de dos mil páginas cada detalle de mi existencia, desde mi infancia hasta hoy, el día de mi muerte. Y aún sigo preguntándome porqué lo he hecho, si en realidad nada garantiza que todo aquello que mi memoria recuerda se corresponda con la realidad. Los hechos sucedieron, mi memoria almacenó lo que quiso y como quiso, sin control, de una forma más o menos aleatoria a pesar de mis esfuerzos... ![]() En ningún momento deberás preocuparte por nada. Yo estaré allí contigo. Animándote. Cuando llegues encontrarás una gran puerta de madera y una señora vestida de blanco te dará la bienvenida. No la escuches porque te convencerá para que te quedes. Te contará todas las grandezas del paraíso y lo bien que estarías quedándote allí, pero cualquier cosa que te diga será mentira. Pensarás que te engaño, creerás que ella tiene razón, pero no es cierto. Yo me taparé los oídos y seguiré adelante, y tú me imitarás. No te detendrás por nada. ¿Me lo prometes? - Claro que sí Papá. Los dos juntos volveremos a la vida después de muertos, ¿verdad? - Eso es. Nunca nadie... ![]() Sacar dinero de un cajero automático no es difícil, siempre y cuando tengas saldo en tu cuenta. En el fondo, es algo bastante primitivo: basta con que lo apuñalemos con nuestra tarjeta de plástico y él sangrará billetes entre gemidos electrónicos. Si queremos, hasta podemos obligarle a vomitar un recibo en el que nos informará del contenido de nuestras arcas virtuales. Todo un adelanto. Cuando hacemos uso de la tarjeta en nuestro cajero de siempre, el que nos queda cerca de casa, el proceso es rutinario. Porque sí, amigos: todos tenemos nuestro cajero de confianza, con el que hemos forjado ciertos lazos afectivos a pesar de ser un ingenio electrónico. En cambio, cuando... ![]() ¿Cómo íbamos en Paraíso a no hablar
de Amazon, con lo que nos gusta chapotear en todos los charcos?
Además en un charco como este, uno puede perfectamente quedarse a
vivir quince días. Hay chapoteo de sobra y para todos. Lo difícil
es por dónde empezar a estructurar un discurso coherente que aborde
todas las aristas del hiper-mega-poliedro. |




















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